Subes de peso pero no has engordado: cinco cosas que pueden hacer cambiar tu peso de un día a otro

Subes de peso pero no has engordado: cinco cosas que pueden hacer cambiar tu peso de un día a otro

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Cuando comenzamos una dieta o cuando empezamos a hacer ejercicio para bajar de peso una de las cosas que solemos hacer es pesarnos a diario: "¿habré bajado ya un kilo?" "¿cuánto habré perdido con la sesionaza de cardio que me metí ayer?", solemos pensar. Vivimos pendientes de esos malditos números que cada mañana nos recuerdan si hemos comido bien, si hemos hecho ejercicio o si hemos tenido un día activo. ¿Y todo para qué? En realidad el peso no es tan importante como creemos.

Subirte cada día a la báscula no es una buena idea

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Es cierto que, como hemos dicho en anteriores ocasiones, "lo que no se cuantifica no se puede mejorar". En el caso del peso, no es necesario (ni beneficioso) que lo vayas midiendo día a día, ya que existen numerosos factores que pueden hacer que tu peso fluctúe de un día a otro, sin que esto quiera decir que has ganado o perdido grasa necesariamente.

El hecho de pesarnos todos los días, si bien puede ayudar a llevar un control, suele llevar a conductas poco adecuadas relacionadas con la nutrición y el deporte (como por ejemplo la ortorexia), además de que puede hacernos caer en la temida ansiedad al no ver día a día los resultados deseados en la báscula.

Antes de nada, tenemos que tener claro que fijarnos únicamente en el peso no sirve de mucho, ya que no es indicativo de nuestra forma física: el peso que nos muestra una báscula convencional no nos indica nuestra cantidad de masa muscular, nuestra cantidad de masa grasa o nuestro índice de grasa visceral, parámetros más útiles a la hora de saber si estamos o no en una forma física adecuada (estos parámetros podemos conocerlos, por ejemplo, con ayuda de una báscula de bioimpedancia).

El peso, como hemos dicho, puede fluctuar de un día a otro sin una razón aparente: estas son algunas de la razones por las que nuestro peso puede cambiar a diario y que debemos tener en cuenta.

Has bebido un montón de agua el día anterior

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Mantenernos hidratados es muy importante para la buena salud del organismo, pero no es cuestión de beber agua como si se fuese a acabar el mundo. De hecho beber mucha agua puede llevarnos a padecer hiponatremia, una afección metabólica que se produce cuando la concentración del sodio en la sangre disminuye por debajo de 135 mEq/L. Evidentemente, si nos hinchamos a beber agua es muy posible que al día siguiente la báscula marque unos cientos de gramos o algún kilo de más, pero debemos ser conscientes de que esa es la razón.

Para mantenernos correctamente hidratados debemos beber cuando nuestro cuerpo nos lo pida: si bien hasta hace poco siempre se ha hablado de los famosos dos litros diarios, esto es solo una convención. Bebe cuando sientas que lo necesitas y haz que tu fuente más importante de hidratación sea el agua (no bebidas azucaradas) y acompáñala de un buen consumo de frutas, verduras, hortalizas y también infusiones y cremas o sopas.

Te has pasado con la sal

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Un alto consumo de sal o sodio en un día concreto puede favorecer la retención de líquidos y así, sumar unos números a la báscula en la mañana siguiente. La buena noticia es que esta retención de líquidos suele ser algo transitorio y que desaparece en pocos días.

"¡Pero si yo no añado nada de sal a las comidas!", puedes pensar. Es posible, pero debemos estar también atentos a la composición de los productos procesados que comemos (los snacks de bolsa, por ejemplo, suelen ir bien cargaditos de sal para aportar sabor) y de las salsas y aderezos que utilizamos, generalmente con fórmulas muy saladas. Puedes comenzar por realizar picoteos más saludables y por cambiar las salsas por especias en tu cocina.

No has ido al baño de forma regular en los últimos días

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Tener cierta regularidad intestinal es muy beneficioso para nuestra salud. Sin embargo, en ocasiones y generalmente debido a una mala alimentación o a que no nos hemos hidratado de forma adecuada, podemos sufrir de estreñimiento. La imposibilidad de ir al baño puede hacer que sumemos unos gramos a los números de la báscula y que nos sintamos más hinchados de lo normal, pero debemos tener claro que esto se solucionará en cuanto mejoremos nuestra salud intestinal.

Una vez más, mantenernos bien hidratados y aumentar el consumo de frutas y verduras, ricas en fibra, pueden ayudarnos a salir de ese estancamiento tan desagradable. Un consumo extra de fibra y realizar ejercicio físico a diario también son buenas opciones.

Has ingerido más carbohidratos que de costumbre

Si sigues una dieta baja en hidratos y un día te pasas con ellos porque has hecho una comida libre y los has elegido como parte de ella es muy probable que esto se refleje al día siguiente en la báscula en forma de unos gramos de más. Los carbohidratos simples, además, nos hacen retener líquidos en algunas ocasiones, de modo que esta puede ser la razón por la que la báscula ha subido.

Mantener una dieta sostenible y optar por carbohidratos complejos de buena calidad (de nuevo: frutas, verduras y opciones integrales de arroces, pastas o panes) evitarán esas subidas repentinas de peso.

También puede deberse al ciclo menstrual

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En el caso de las mujeres, el momento del ciclo menstrual en el que nos encontremos también puede hacer que nos encontremos más hinchadas o incluso que la báscula marque unos gramos o kilos de más. No debemos preocuparnos ya que al pasar los días nuestro peso volverá a la normalidad. Durante la fase folicular (los días 6 a 12 aproximadamente) y durante la fase lútea (los días 16 hasta el final del ciclo) nuestro peso puede variar en un kilo o kilo y medio.

Una buena idea es controlar nuestro ciclo menstrual con alguna aplicación móvil (yo uso Clue, que está disponible para android y para ios), y así sabremos siempre en qué fase del ciclo nos encontramos y sabremos si ese aumento de peso puede deberse al ciclo.

Pesarnos una vez a la semana es suficiente para mantener un control de nuestro peso sin necesidad de obsesionarnos. Puedes ir apuntando tus datos en una tabla de excel o en una libreta (a la vieja usanza, pero sigue siendo efectivo ¿no?) para ver tus progresos a lo largo del tiempo.

Imágenes | iStock
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