Por qué llevas tres semanas yendo al gimnasio y todavía no has bajado de peso

Por qué llevas tres semanas yendo al gimnasio y todavía no has bajado de peso

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Este año uno de nuestros propósitos para llevar una vida más saludable pasaba por ir al gimnasio y ayudarnos así a perder algo del peso que hemos ganado durante las fiestas, al mismo tiempo que cuidamos nuestra salud. Sin embargo, si esta no es la primera vez que intentáis ir al gimnasio es más que posible que sepáis que a veces se tarda más de lo deseado en comenzar a ver resultados.

Por ello, puede que lleves ya unas semanas en el gimnasio y, al subirte a la báscula, encuentres que todavía no has bajado nada de peso. Hay varios motivos que pueden estar influyendo en esta falta de resultados y es importante que los conozcamos para poder ponerles remedios.

La importancia de la composición corporal

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Te subes en la báscula, te pesas y la flecha sigue señalando al mismo número que señalaba hace tres semanas. ¿Cómo es posible si estás tres semanas has hecho más deporte que en toda tu vida? El problema puede estar en que te estás fijando en el peso corporal en vez de en tu composición. Si tienes una báscula básica no te va a informar cuánto de ese peso tuyo es grasa y cuánto músculo.

De esta manera, tampoco vas a poder saber cuánta grasa has perdido en las últimas semanas y cuánto músculo has ganado. Es muy posible seguir pesando lo mismo de antes, pero que tu cantidad de masa muscular haya aumentado y tu cantidad de grasa haya reducido. Por eso, el peso que vemos en la báscula no es lo más importante a lo que debemos atender.

Existen otras señales que nos indican que vamos por el buen camino, entre ellas, podemos fijarnos en si la ropa nos queda igual que antes o empieza a estar más suelta. Sacarse fotos también es recomendable para poder ver de manera objetiva cómo va evolucionando y cambiando nuestro cuerpo gracias al ejercicio. También es buena idea medirnos para tener unas cifras objetivas. Por supuesto, lo más importante es cómo nos sentimos nosotros. Si te sientes más ligero, más lleno de energía, más activo, etc., seguramente lo que estás haciendo está funcionando.

Retención de líquidos

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Algunos de nosotros podemos vernos afectados por la retención de líquidos y puede estar influyendo en nuestros avances y haciendo que nos cueste más de los normal perder peso. La retención de líquidos supone que nuestros tejidos corporales acumulan agua de manera excesiva. En otros casos, las altas temperaturas que provocan dilatación en las venas o un estilo de alimentación poco adecuado pueden estar influyendo en que retengamos líquidos.

Si esta retención no se debe a ninguna patología más grave, una de las mejores soluciones pasa por vigilar nuestra alimentación. Para ello, es recomendable que reduzcamos el consumo de sal que hacemos. Entre otras cosas, debemos vigilar que los productos lácteos que consumimos tengan poca cantidad de sodio. Los alimentos en conserva y las salsas son otros de los productos que debemos intentar evitar.

No cuidar nuestra alimentación

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Uno de los errores que más comúnmente cometemos cuando comenzamos a ir al gimnasio es creer que podemos comer de todo y no importará porque estamos haciendo deporte. La creencia de que hacer deporte compensa los excesos que hacemos en nuestra alimentación está muy extendida y, sin embargo, no podía ser más errónea.

Si queremos perder peso, debemos cuidar nuestra alimentación. La realidad es que nuestro cuerpo no es demasiado eficiente gastando calorías por medio del deporte. Sin un déficit calórico inducido por medio de nuestra alimentación es complicado que perdamos peso. Esto no quiere decir que hacer deporte no sirva de nada en la pérdida de peso.

Al contrario, ayudará a aumentar los efectos de nuestra dieta, mejorará nuestro metabolismo para hacerlo más eficiente en reposo y, por supuesto, ayudará a tonificar nuestro cuerpo y ayudarnos a perder centímetros de masa grasa. Sin embargo, hace falta mucho deporte para quemar las calorías de una hamburguesa, una pizza o bollería. De poco sirve hacer deporte si seguimos comiendo ultraprocesados cargados de azúcar, grasas poco saludables y calorías vacías.

Centrarnos únicamente en el cardio

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La creencia de que el cardio es la única actividad adecuada para conseguir perder peso está muy extendida y es un error en el que podemos caer a menudo. Especialmente cuando somos novatos en el gimnasio o no disponemos de demasiada información, podemos confiar en el cardio para ayudarnos a adelgazar e, irónicamente, puede ser lo que esté frenando nuestros avances.

Con entrenamiento cardiovascular nuestro cuerpo pierde calorías, pero también provoca que se genere una especie de adaptación metabólica. Es decir, si al principio necesitas 30 minutos para quemar X calorías, con el tiempo vas a necesitar una hora para gastar las mismas calorías y cada vez más. Además, el cardio no favorece que nuestro cuerpo gaste calorías en reposo.

Por ello, es muy recomendable que hagamos también entrenamiento de fuerza. Esto hará que nuestra masa muscular aumente y, así, favorezca la quema de calorías incluso cuando estamos en reposo. Los entrenamientos de alta intensidad (HIIT), además, también ayudan a quemar calorías. Por ello, es importante que intentemos compaginar el entrenamiento de cardio habitual con otros de fuerza y HIIT.

Tener paciencia

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Cuando empezamos a ir al gimnasio queremos resultados lo más rápido posible y si no los conseguimos empezamos a desesperarnos. La realidad, sin embargo, es que la ganancia de peso que tengamos ahora o la pérdida de buena forma física no la hemos hecho en dos días. E igual que no ganamos el peso de un día para otro, tampoco podemos perderlo de un día para otro.

Ambas cosas suponen la influencia de hábitos (no saludables o saludables) y estos requieren un tiempo. Ningún gran cambio en nuestras vidas se consigue con prisas y de manera repentina. Por ello, en esto también necesitaremos cierta paciencia. Cuando nos queramos dar cuenta estaremos haciendo deporte porque disfrutamos de ello y, además, podremos ver los efectos en nuestro cuerpo.

Imágenes | Unsplash

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