Un repaso por los distintos tipos de algas que puedes incorporar a tu dieta: propiedades, usos y preparación

Un repaso por los distintos tipos de algas que puedes incorporar a tu dieta: propiedades, usos y preparación

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En la actualidad la globalización ha hecho que muchos alimentos que antes no estaban presentes en nuestra dieta aparezcan de manera habitual. Este es el caso de las algas, que cada vez están más presentes en nuestros platos. Por ello nosotros en este post nos queremos detener en sus propiedades, en los tipos de algas que nos podemos encontrar en el mercado y en la manera que tenemos de prepararlas.

Todos sabemos que las algas son un producto del mar y que como tal contiene muchas propiedades. Pero para otros resulta un alimento un tanto complicado por su textura y apariencia. Nosotros con este post lo que queremos es normalizar su uso, ya que se trata de un alimento con infinidad de posibilidades y con una serie de beneficios para el organismo que no podemos pasar por alto.

Si algo tienen en común las algas es su alto contenido en minerales. Ante todo es necesario saber que las algas son los vegetales del agua, y que pueden ser de agua dulce o salada. Lo que las diferencia de los vegetales es que no tienen abonos, fertilizantes, herbicidas… ni ninguna otra sustancia nociva para el organismo. Además, es necesario saber que no todas las algas son comestibles, pues solamente unas 50 especies son aptas para el consumo humano. Por ello vamos a detenernos primeramente en las más habituales en la dieta y las más fáciles de encontrar.

Alga nori

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Una de las más habituales es el alga nori. Es quizá la más conocida porque es la que se usa a la hora de preparar sushi. Es muy rica en proteínas y vitamina A. Al ser una de las algas más utilizada es muy versátil a la hora de utilizarse. Puede estar presente en infinidad de platos, desde el conocido sushi, bolitas de arroz, ensaladas…

La forma de preparar el alga nori es sencilla, ya que la podemos encontrar deshidratada o fresca. En el caso de tenerla deshidratada la podemos hidratar sumergiéndola en agua y hacerla más manejable para preparar platos. Si es fresca ya no haría falta deshidratarla, pues la podemos usar de este modo. En el caso de las deshidratadas, también podemos machacar el alga sin hidratar y espolvorear los trozos por guisos, ensaladas… Será una buena manera de dar sabor, ya que tiene un potente aroma marino.

Alga ito wakame

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La ito wakame es otra alga muy utilizada a la hora de cocinar. Esta contiene proteínas de alta calidad y minerales como, calcio, magnesio, fósforo y yodo. Además tiene un alto poder depurativo del organismo, que nos ayudará a limpiar los órganos, además de limpiar y fortalecer la sangre. Junto a todo esto hay que destacar su alto contenido en fibra, ya que es una buena fuente de este nutriente.

Este alga es uno de los ingredientes fundamentales de la sopa de miso japonesa. Normalmente se encuentra fresca conservada en salazón. En este caso hay que ponerla a remojo unos 15 minutos y después es bueno cocerla otros 15 o 20 minutos. Cuando esté preparada podemos consumir su sopa o escurrirla y añadirla a otros platos como arroz, ensaladas, patatas… Si a la sopa le añadimos trozos de tofu podemos conseguir un plato nutritivo y totalmente saludable.

Alga hiziki

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Otra alga muy conocida es la hiziki. Destaca sobre todo por su alto contenido en vitamina A, además de aportarnos minerales como el hierro y sobre todo el calcio. De este segundo mineral contiene hasta 14 veces más que la leche de vaca. Por ello es un tipo de alga muy recomendable en épocas de crecimiento como en la niñez.

La preparación es exactamente igual que las anteriores, es decir, hay que ponerla a remojo unos 15 o 20 minutos para después cocerla en agua hirviendo el mismo tiempo. Después, una vez escullada la podemos combinar con cualquier plato. Sobre todo es importante tener en cuenta que su fuerte sabor hace que combine mejor con raíces como la patata o la remolacha.

Alga kombu

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Ahora nos vamos a detener en el alga kombu. Muy rica en yodo y potasio. Es un aliado a la hora de regular los niveles de colesterol en el organismo. Además, ayuda a regular y controlar la presión sanguínea. Agiliza el trabajo de los intestinos y facilita la absorción de estroncio y cadmio. La preparación es similar a las anteriores, solo que en este caso este tipo de alga es mejor que acompañe a legumbres y cereales debido a su sabor.

Alga cochayuyo

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El alga cochayuyo es otra de las más usadas para la alimentación humana. Es importante por su contenido en minerales y sobre todo en fibra, que la confiere unas propiedades depurativas que no podemos pasar por alto. Este tipo de alga es originaria de Chile y se lleva consumiendo durante siglos por las comunidades indígenas de esta parte del planeta.

Su preparación es similar a las anteriores, ya que la solemos encontrar conservada en salazón. Su sabor es más suave que las anteriores, por lo que simplemente con cocerla unos 15 minutos será suficiente. Una vez escurrida es un ingrediente perfecto para preparar un paella de vegetales o marinera. Aunque puede ser un perfecto acompañamiento para cualquier otro plato.

Alga arame

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Un alga delicada por excelencia es la arame. Su sabor es suave al igual que su textura. Pero es un tipo muy importante porque nos aportará calcio, fósforo, yodo y otros minerales y vitaminas A, B1 y B2. Por ello es un alimento muy beneficioso a la hora de fortalecer el organismo y hacerlo más resistente a los ataques que provienen del exterior.

A la hora de prepararla debemos mantenerla a remojo, cocerla, al igual que las anteriores. En este caso, debido a que tiene un sabor más suave es muy bueno que la preparemos salteada con verduras como la zanahoria o la cebolla y la podemos acompañar de tofu para realizar un plato más elaborado y nutritivo.

Alga espirulina

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Otro tipo de alga muy conocido es la espirulina. Es rica en proteínas y aminoácidos esenciales. Por ello siempre se ha recomendado en dietas deportivas. La espirulina tiene una alta concentración de beta carotenos, diez veces más que las zanahorias. Contiene además ácido gamma linolénico (GLA), siendo el único alimento aparte de la leche materna que nos lo aporta. Además, es una importante fuente de clorofila que nos ayudará a mantener el organismo depurado.

Al tratarse de un alga unicelular que crece en superficies marinas, se suele capturar y secar. La manera de presentarla es en comprimidos, por lo que simplemente se suele usar como complemento alimenticio que podemos consumir a diario una vez al día como ayuda a una alimentación sana.

Alga dulce

La dulce es otro tipo de alga muy consumida. Es de color rojo, lo que hace que sea la que tiene un mayor contenido en hierro. Es recomendable en casos de anemia, pero además contiene otros minerales como magnesio, potasio, yodo y fósforo. Junto a esto hay que destacar que junto a la nori es una de las más ricas en proteínas.

En este caso no hace falta que la hirvamos en agua. Simplemente bastará con mantenerla a remojo unos 15 minutos para que elimine la sal e impurezas y después la escullamos. Una vez lista lo que haremos será añadirla a ensaladas y a cereales, ya que son los platos con los que mejor combina.

Alga agar-agar

El agar-agar es otro tipo de alga muy conocido. Es muy rico en fibra soluble y es utilizado habitualmente como espesante en gelatinas y otros preparados similares. Contiene sodio, calcio y en menor cantidad fósforo, hierro y yodo. Tiene unas fuertes propiedades digestivas que nos ayuda a regular el tránsito, además de ayudarnos a eliminar residuos. Por ello es muy usada en procesos de adelgazamiento y control de peso. Esto es debido a su alto poder saciante.

Por ello es un tipo de alga que se utiliza en preparados como espesante. Simplemente hay que saber que debemos añadir 8 cucharadas de agar-agar por cada medio litro de agua o cualquier otro líquido.

Cosas generales a tener en cuenta

Es cierto que existen otras muchas algas comestibles, pero nosotros hemos querido destacar las principales. Como apuntes a tener en cuenta y no olvidar debemos destacar:

  • Las algas contienen altas cantidades de minerales y su concentración es mayor que en cualquier otro alimento. Por ello es bueno no abusar de su consumo. Por este motivo lo recomendable es no consumir más de 75 gramos de algas por semana y persona.

  • De este modo, para evitar un exceso en el consumo, siempre las utilizaremos como acompañamiento de platos y como un saborizante o espesante natural.

  • Las podemos conseguir deshidratadas en su gran mayoría, pero lo recomendable es comprarlas crudas conservadas en salazón. Este método de conservación hace que el producto nos dure unos seis meses en refrigeración.

  • Las podemos encontrar en herbolarios y tiendas especializadas en algas o productos marinos. En estos lugares nos recomendarán acerca de su preparación y conservación.

Algunas recetas para cocinar con algas

Como ya hemos visto, las algas son el perfecto ingrediente para acompañar numerosos platos. Nosotros hemos querido destacar los alimentos con los que mejor combina cada una de las algas. Pero la imaginación y el gusto de cada uno determinará si las utilizaremos de este modo o no.

Para poneros las cosas un poco más fáciles hemos querido recopilar algunas recetas con algas que pueden ser muy interesantes:

Imagen | IStock Imagen 2 | Federica Codella Imagen 3 | Javier Lastras Imagen 4 | Dimensión Vegana Imagen 5 | fugzu Imagen 6 | Pablo Necochea Imagen 7 | Virginia García Imagen 8 | IStock

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